

































Un refugio tropical y sereno, de madera, piedra y fibras hechas a mano, donde la casa se abre a la
alberca y a la selva.
El exterior es el punto de encuentro: una alberca estrecha rodeada de deck, una pérgola de
varas naturales, plantas colgantes y una mesa larga para comer a la sombra mientras entra la
brisa.
La sala y la cocina se unen en un solo espacio fresco, con muros de piedra, un macramé que da
carácter y una mesa de bloques de madera que invita a reunirse. Las lámparas de fibra y las
repisas abiertas hacen que todo se sienta cálido y cercano.
Las recámaras son silenciosas y luminosas: ropa de cama en crudo, cabeceras de madera o
fibra, y lámparas de ratán que dejan una luz suave por las noches.
Una villa pensada para desconectar, recibir seres queridos y sentir que cada rincón fue
hecho a mano para disfrutar.
VILLA COMPLETA


































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